El reformatorio de un nieto de Fidel | Debatiendo el Presente

07 diciembre 2016

El reformatorio de un nieto de Fidel


Hace años que estando recién electo por primera vez un gobernador, paseaba éste por comercios y librerías del Centro Comercial Plaza Mayor de Lechería acompañado por un nieto del Comandante Fidel Castro. El nieto era muy dado a contar cosas muy íntimas del establishment cubano, a salir de noche a las discotecas y a tomar bebidas espirituosas. Después de eso fue enviado a Europa para culminar estudios superiores. Su presencia en el estado Anzoátegui se debía a un favor que desde Cuba le habían pedido al gobernador para enderezar la conducta del muchacho. Y fue por Cuba, en la no muy conocida historia, que llegó la reelección del gobernador y el bautizo de un libro de poesías, que hasta el día de hoy pocos logran comprender.


Mientras, se entretejían lazos entre el gobernador, el para entonces vicepresidente Carlos Lage y el embajador Germán Sánchez Otero, también escritor y poeta. Lage fue defenestrado, ahogado por la desconfianza de haber prevaricado en gentilezas hacia los gringos. Sánchez Otero volvió a Cuba y a pesar de las relaciones que cosechó, nunca pudo regresar a Venezuela. La relación con Cuba también reanimó la presencia de los vascos en el estado Anzoátegui, concediéndole a Diente Puto, un desperdigado de la ETA, supuestamente una distinción como asesor en política. El gobernador tenía el honor de ser invitado todos los años al congreso del Partido Comunista de Cuba. Diente Puto hoy impartiría clases de cultura vasca en la Universidad de La Habana.