18 enero 2018

Marín permitía « traficar de la blanca » en Guanta

Hoy compartimos este relato de un patriota cooperante desde Guanta, estado Anzoátegui, muy oportuno a propósito de recientes amenazas contra la periodista Maibort Petit por parte de altas autoridades del gobierno municipal.
Una calurosa tarde, llegaron varias personas a una conocida tasca de Puerto La Cruz, entre éstas José Virgilio Silva, quien laboraba en la alcaldía, a tomarse unas heladas cervezas y para su sorpresa, se encontraba solo en la barra Glen Chaguan, quien hasta ese momento dirigía la Policía Municipal de Guanta.

 

Jhonnathan Marín lo acababa de remover del cargo sin motivo alguno, para « reenganchar » al anterior director, quien acababa de salir en libertad, después de pagar una breve condena, por hechos delictivos cometidos cuando laboraba en la Policía Municipal de Puerto La Cruz.
Chaguan estaba muy tomado y en medio de su ira y decepción hizo graves revelaciones. Se preguntaba por qué Jhonnathan Marín (alcalde de Guanta para ese momento) lo desechaba, si él le daba cumplimiento ciego a todas sus órdenes, especialmente a las de « traficar de la blanca ». En ese punto los presentes casi quedaron petrificados, pero no quisieron demostrar su sorpresa.

 

Chaguan continuó su relato explicando con detalles que « la blanca » arribaba por el Puerto de Guanta, donde era recibida por un grupo especial de funcionarios con armas de alta potencia y con extraordinarias condiciones físicas. Inmediatamente era trasladada y escoltada por un grupo de tres unidades policiales, tipo camionetas 4x4, hasta Caracas o las costas del estado Sucre, según ordenara minutos antes Marín. Este tipo de operaciones las realizó Chaguan en al menos seis ocasiones. Su predecesor al parecer era mucho más eficiente, arriesgado, realizaba más traslados y por eso era reintegrado al cargo.
La conversación con Chaguan se tornó monótona y por su volumen de voz y ebriedad, varios de los presentes se marcharon un rato después, pues no querían que otros lo oyeran y los vincularan con sus confesiones, temiendo que incluso Marín pudiera hacerles daño por haber escuchado tales cosas.
Estas actividades ilícitas continúan, según, con impunidad y desparpajo, toda vez que Marín seguiría coordinando sus operaciones desde Estados Unidos o Canadá, donde busca establecerse. Chaguan posteriormente trabajó para Pedro García, quien fuera imputado por tráfico de drogas.